Una nueva Misión en el CEIP José Calvo Sotelo

Una nueva Misión en el CEIP José Calvo Sotelo

UNA NUEVA MISIÓN EN EL CEIP JOSÉ CALVO SOTELO
 

Cuando hace año y medio decidimos poner en marcha nuestras ideas para mejorar la sociedad a través de Platero, consideramos que el proyecto debía nacer con tres objetivos principales. El primero de ellos, fundamental, es la lucha contra el fracaso escolar de menores de entornos desfavorecidos a través de clases solidarias. El segundo, llevar a dichos entornos elementos culturales para crear un entramado intelectual que favorezca su desarrollo, progreso e independencia. El tercero es la divulgación, tanto cultural como del trabajo que se realiza en las clases semanalmente. Este último es el que hoy nos ocupa y gracias al cual comenzamos una nueva Misión Platero en el CEIP José Calvo Sotelo.

Para llevar a cabo nuestro objetivo divulgativo optamos por utilizar Facebook como vehículo de comunicación entre el proyecto y el mundo, aprovechando las funcionalidades de sus páginas y su potencia para viralizar contenidos. Y nos ha ido bien. Arrancamos con unos 200 seguidores y, en muy poco tiempo y gracias a una publicación viral, llegamos a superar los 1.800. Es mucha gente y estamos muy contentos. Supone que hay muchos ojos y oídos dispuestos a escuchar y leer nuestra historia y muchas bocas que la pueden contar a otros. Para aprovecharlo, hace unos días lanzamos una campaña para captar nuevos voluntarios en la que describíamos brevemente lo que hacemos. Fue compartida 45 veces, llegando a 18.000 personas, y nos contactaron nueve mujeres -nos parece un dato muy significativo- interesadas en el proyecto. Con ocho de ellas hemos iniciado los trámites para que puedan unirse al equipo de voluntarios y con la novena nos reunimos el pasado viernes 11 de noviembre. Se trata de la directora del CEIP José Calvo Sotelo de Madrid, la cual nos solicitó colaboración para ayudar a una alumna con una situación muy delicada.

Durante la reunión que mantuvimos con ella y la jefa de estudios del centro, expusimos qué es Platero y nos contaron el caso que les mantiene preocupadas. Dada la gravedad de las circunstancias de la alumna, no optamos por mantener nuestro habitual formato de clases semanales -una de inglés grupal con un profesor nativo y una particular de apoyo- sino por reforzar el apoyo dedicando a ello las dos horas a la semana. Desde esta misma tarde, uno de nuestros voluntarios, Luis, acudirá al número 82 de la Avenida de la Ciudad de Barcelona todos los lunes y miércoles de cinco a seis de la tarde para prestar su ayuda a esta niña. En el centro tienen identificados varios casos más, por lo que Luis pronto dejará de ir solo.

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Comienza una nueva Misión Platero con la que, al estilo de las Misiones Pedagógicas, pretendemos dar un empujón a la educación y a la cultura en esta comunidad. Comienza un nuevo reto que requerirá de voluntarios que lo hagan crecer y, para ello, volvemos a necesitar de vuestra ayuda como transmisores de nuestro mensaje. Como veis, gracias a la difusión que hacéis de los contenidos a través de las redes sociales vamos a poder colaborar con más gente que nos necesita. Somos un gran equipo, plateros, y juntos estamos consiguiendo grandes cosas. Sirva este post como agradecimiento a vuestra ayuda.

Platero

Sobre Jaime Gil de Biedma y el amor

Sobre Jaime Gil de Biedma y el amor

SOBRE JAIME GIL DE BIEDMA Y EL AMOR

 
Jaime Gil de Biedma salía de su despacho en Tabacos Filipinas todos los días dispuesto al amor. Quizás un joven que lo mirara de reojo en algún pub de moda de la Barcelona de los 50; quizás su queridísima Bel [radiante, despeinada / por un viento solo tuyo] o en busca del amante gitano que lo esperó en casa durante un tiempo a la vuelta del trabajo. Pero siempre abierto, siempre abierto al amor.

Sin embargo, basta con leer algunos poemas de Gil de Biedma para percatarse de que en él reside una manera muy compleja y muy personal de entender el amor, que nace de un equilibrio entre la más absoluta soledad y la total entrega; cualquier sentimiento se intensifica hasta su límite en la vida y obra de Jaime:

Para saber del amor, para aprenderle
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor.

Estos versos, procedentes de «Pandémica y Celeste», son solo una pequeña muestra de la vital importancia que las relaciones amorosas tenían en la vida de Gil de Biedma, que impulsaron gran parte de su creación poética, porque Jaime Gil de Biedma se enamoraba, se enamoraba hasta que le estallara el pecho, de cada persona con la que compartía cada pedazo de su intimidad:

¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir —aunque sea nada más que un momento—
igual deslumbramiento que a los veinte años!

Para Jaime el amor se encontraba en cada gesto cotidiano de la vida, lejos de las exageraciones y grandilocuencias a las que el amor ha sido continuamente sometido, sus poemas nos presentan un amor sencillo, humano, plagado de errores y defectos, con el encanto que a veces muestra la mediocridad de este mismo amor, como en este «Vals de aniversario»:

Nada hay tan dulce como una habitación
para dos, cuando ya no nos queremos demasiado,
fuera de la ciudad, en un hotel tranquilo,
y parejas dudosas y algún niño con ganglios,
si no es esta ligera sensación
de irrealidad. Algo como el verano
en casa de mis padres, hace tiempo,
como viajes en tren por la noche. Te llamo
para decir que no te digo nada
que tú ya no conozcas, o si acaso
para besarte vagamente
los mismos labios.
Has dejado el balcón.
Ha oscurecido el cuarto
mientras que nos miramos tiernamente,
incómodos de no sentir el peso de tres años.
Todo es igual, parece
que no fue ayer. Y este sabor nostálgico,
que los silencios ponen en la boca,
posiblemente induce a equivocarnos
en nuestros sentimientos. Pero no
sin alguna reserva, porque por debajo
algo tira más fuerte y es (para decirlo
quizá de un modo menos inexacto)
difícil recordar que nos queremos,
si no es con cierta imprecisión, y el sábado,
que es hoy, queda tan cerca
de ayer a última hora y de pasado
mañana
por la mañana...

Y es que Jaime nos trae de la mano de sus poemas un amor real, un amor cotidiano precioso a la par que fragmentado y con fisuras, una mezcla imposible de pasión y ternura que eriza los vellos al más pintado.

Derivado de esa terrenalidad, también la importancia al amor por el cuerpo y la belleza. Enamorado de la sensualidad, Gil de Biedma recupera la idea platónica de llegar al alma a través del cuerpo. Esta es una idea tachada y desterrada en los últimos tiempos, pero el poeta rompe una lanza a su favor: primero es necesario adorar lo corporal, lo terrenal, ser consciente de la inevitable necesidad de amar los cuerpos para después ascender a un plano elevado casi cerca de lo celestial [Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo / quien me tira del cuerpo hacia otros cuerpos / a ser posible jóvenes: / Yo persigo también el dulce amor, / el tierno amor para dormir al lado…]. Esta dicotomía queda reflejada en el título del ya mencionado poema «Pandémica y celeste», que hace referencia tanto a Afrodita Pandemos (diosa del amor erótico) como a Afrodita Celeste (diosa del amor espiritual).

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La intensidad con la que Jaime Gil de Biedma vivió el amor lo llevó en muchas ocasiones al sufrimiento, eso es cierto. Estuvo sometido a una continua desaprobación social y, sobre todo, familiar, por sus relaciones con hombres; que le costó su puesto de trabajo y la buena relación con su padre, al que también después de muerto dedicó unos versos [¿Qué me agradeces, padre, acompañándome/ con esa confianza/ que entre los dos ha creado tu muerte?/ No puedes darme nada. No puedo darte nada/ por eso me entiendes]. Y cargó toda su vida con la culpa de la muerte de su queridísima Bel en un accidente, que lo llevó a intentar suicidarse [La parte de tu muerte que me doy, / la parte de tu muerte que yo puse/ de mi cosecha, cómo poder pagártela.../ Ni la parte de vida que tuvimos juntos].

Fue tal el papel que el amor jugó en el destino de Jaime Gil de Biedma, que, finalmente, lo llevó a la muerte a través de una enfermedad venérea a sus 60 años.

Sin embargo, a través de su poesía y su experiencia, Jaime Gil de Biedma nos dejó como legado una nueva y arriesgada visión del amor, como fuerza poderosísima y omnipresente; y nos invitó a vivirla lejos de prejuicios, tópicos y clásicas interpretaciones; nos puso ante los ojos la capacidad de amar plenamente y en libertad, sin miedos y sin reservas, con una entrega total, que es la única manera en la que se puede amar, como él se atrevió a hacer en su propia vida.

Por Inés de la Higuera Montejano

Foto principal: Jaime Gil de Biedma. Foto secundaria: El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli.

 

Día del docente

Día del docente

LOS MAESTROS HOY

 

No soy partidario del cualquier-tiempo-pasado-fue-mejor. Siempre miro atrás con la nostalgia del romántico desubicado, pero con la certeza de que hemos avanzado. No sé cómo de bien, mal o regular hemos avanzado, pero lo hemos hecho.

Hemos descubierto continentes, satélites, cometas, estrellas y galaxias. Hemos erradicado enfermedades y hemos descifrado la composición de la materia a niveles inconcebibles. Incluso me atrevo a decir que en el aspecto humano también vamos avanzando, más lentamente de lo deseable, pero avanzamos. Países que destierran la pena de muerte, la esclavitud, que avanzan en materia de derechos civiles; nos muestran el camino de ese avance humano.

Y, si hay algún elemento común entre todos estos avances, ese es la figura del maestro. Sin maestros, sin docentes, sin instructores ni profesores; nada de todo lo mencionado anteriormente sería posible.

Es la figura del docente la piedra angular del avance del ser humano. Y hoy, en uno de los momentos más cruciales que está viviendo el ser humano en siglos, esa figura del maestro se ve comúnmente denostada, maltratada e incluso, en algunos lugares, perseguida.

No podremos dar los próximos pasos si no hacemos piña en torno al profesorado del mundo. Desde el maestro que enseña a leer en el cuerno de África hasta Stephen Hawkings. Y digo todo esto porque los retos que tiene el ser humano por delante van a necesitar de muchos cerebros. Es más, algunos de estos retos conllevarán un camino tan largo que no bastará con la vida de un cerebro humano. Y es por esta transición del conocimiento de una generación a otra por la que, egoístamente, no podemos permitirnos maltratar al docente.

No quiero dejar de recordar que estos retos no sólo van a necesitar de físicos, matemáticos e ingenieros. Van a necesitar filósofos, lingüistas, juristas y otros muchos expertos en las humanidades. Y serán necesarios para encarar esos nuevos retos desde un punto de vista racional y crítico que nos aleje del enfoque puramente científico que tanta barbarie ha generado. Los viajes interplanetarios, la clonación o el desarrollo de la inteligencia artificial van a plantear unos cambios en el paradigma del ser humano que no seremos capaces de afrontar sin las humanidades.

Por todo esto, desde Platero, donde creemos que la educación es el pilar básico de la sociedad, queremos recordar, felicitar y dar las gracias a todos aquellos que se dedican a enseñar. Y también reivindicar un mejor trato para todos ellos. Porque todos dependemos de ellos. Porque tienen que ser la linterna de nuestro camino hacia el futuro. Porque sin ellos ni habría ayer, ni hoy, ni habrá mañana.

¡Que vivan los Maestros!

Por Nacho S. Arquillué

Foto: La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Turp, de Rembrandt. Vía Wikipedia Commons.